lunes, 28 de septiembre de 2015

Kinderdijk: molinos en Holanda

Una imagen típica holandesa es la de los molinos, y cerca de Rotterdam se encuentra un grupo de estos, en Kinderdijk. Están muy cerca de Rotterdam, casi me había planteado ir en bicicleta, pero no tenía clara la ruta ni como cruzar un río, así que he buscado otras vías para llegar. Eso sí, la bicicleta la llevaba puesta. En Rotterdam, en la estación, hay un puesto de bicis, por 10€ (de frenos manuales, frenos en los pedales era más barata) tienes la bici por todo el día. Tan solo hay que dejar un depósito en efectivo de 50€.

La forma de llegar ha sido por barco, el waterbus 202, Se coge junto al puente Erasmusbrug, y en media hora te planta en Kinderdijk, a pocos metros del aparcamiento. Lo malo es que solo tienen 4 a la ida y 4 a la vuelta, pasan cada 2 horas, por lo que hay que estar atento. En los folletos había visto un billete por 13€, pero no sé lo que incluirá (además de la ida y la vuelta). El mismo encargado del barco me ha dicho que el billete sencillo son 4€, por lo tanto, por 8 he hecho el viaje (bici gratis).

Y al llegar a Kinderdijk comienza el paseo. Los caminos que van junto a los canales son libres, no hay ninguna restricción de hora (de paso sí, hay algunos caminos privados). La entrada al recinto permite ver un par de molinos musealizados, y una proyección explicativa en el centro de visitantes. Cuesta 7,5€, y un mapa de la zona e información por dos euros más. Una vez aquí no está mal pagar la entrada, aunque los paisajes son gratis.

El propósito de estos molinos es la de extraer agua, ir elevándola al siguiente canal o río, para evitar que la parte más baja quede inundada. La altitud media es de unos 6 metros y algo por debajo del nivel del mar. Hoy en día la extracción de agua se realiza por maquinaria eléctrica.

Interior del barco que lleva hacia los molinos

En la sala del centro de visitantes, maquinaria ya en desuso

Una primera vista de los molinos

Los tornillos de Arquímedes que extraen el agua de un nivel para llevarla más arriba





Interior de uno de los molinos (visitable con entrada)


Mecanismo en funcionamiento



El segundo molino visitable





Kinderdijk lo componen 19 molinos, agrupados en más bien poco espacio. Pero hay caminos y carreteras, muchos kilómetros preparados para ir en bici. Y yo llevaba una, así que me he adentrado por esas tierras. Los paisajes suelen ser de planicies verdes y canales, de vez en cuando alguna granja o pueblecito, y algún que otro molino más. He llegado a dos, Oud-Alblas y Streefkerk. Tienen unas iglesias curiosas, y no mucho más. Buscaba por la zona algún sitio para comer, pero no he encontrado nada, ha estado difícil. Al final he vuelto al punto de partida, y me he encontrado con la cafetería cerrada, así que me he conformado con lo poco que podían ofrecerme en el punto de venta de entradas-tienda de souvenirs-cafetería.

Prados verdes y llanos y canales





La bici que alquilé

Río Lek


Antes de volver al barco he tenido tiempo de hacer alguna foto más

Espacio para bicicletas en el barco

domingo, 27 de septiembre de 2015

Rotterdam: por los alrededores del puerto

Tras coger la maleta del hotel, he ido a la estación para tomar un tren que me llevaría a Rotterdam. Tenía que comprar el billete, pero al ser internacional no podía hacerlo ni en las máquinas ni en las taquillas normales. He hecho cola, he perdido el tren que quería coger, y al final he ido al sitio correcto, una oficina de información que hay junto a las taquillas, en la misma estación, y donde se venden los billetes internacionales, casi sin cola. Así que he tenido que esperar una hora más de lo previsto.

Pero he llegado sin incidencias, me he dirigido al hotel, y dejado las cosas. En una guía que llevo habían puesto una ruta por Rotterdam, que más o menos sigue la zona portuaria, y me he animado a seguirla. He visto cantidad de lugares interesantes, y creo que va a ser mejor dividirlos en varias entradas del blog. Por lo tanto, comenzaré por la parte estricta de la ruta.



El puente de Erasmusbrug (más adelante tiene muchas más fotos)

Puente Willemsbrug






Un antiguo puente del ferrocarril, hoy sin un tramo




Antiguos almacenes

Este hotel era la puerta de partida de los emigrantes a Estados Unidos


Y por fin lo crucé


Bruselas: Parlamento Europeo, Atomium y algunos rincones variados

Había algunos lugares de Bruselas que quedaban pendientes, y no tenía claro si ir a verlos o no, si merecían la pena. Y al final he pensado que podía dedicar parte de la mañana a esos sitios, y ya después coger el tren para cruzar la frontera y llegar a Rotterdam.

El hotel lo tenía al noreste del centro, y veía que la zona del Parlamento Europeo no estaba muy lejos, así que he decidido empezar por ahí. La verdad es que un domingo, antes de las 9 de la mañana, es muy raro que alguien se mueva por allí, a saber el rato que me han estado vigilando. No he reconocido nada, no sé si en las noticias por la tele suele salir solo el interior, o algún edificio que no he localizado (ya que he estado poco rato). Lo he visto como una zona administrativa, todo edificios de oficinas.






Y después he buscado el metro para llegar hasta el Atomium, que se encuentra bastante en las afueras. La línea de metro que tenía que coger era la 6, y precisamente parece que hace esa forma. No sabía como funcionaba, creía que era circular, y luego salía un ramal, pero creo que la parte circular no la hace, no da vueltas. Tiene una estación inicial, que luego vuelve a pasar, y sigue. Creo que es difícil de explicar con palabras. El caso es que el billete son 2,10€, y llegué hasta la penúltima parada, Heysel. Solo salir del metro ya se ve el Atomium.

Tenía una idea preconcebida que no cuadraba con lo que realmente es. Tiene una altura de algo más de 100 metros, es realmente enorme. Se puede entrar, pero cuesta 11€, y no me apetecía pagar esa cantidad, así que lo he rodeado, le he hecho fotos desde todos los ángulos que se me han ocurrido, y me he vuelto al centro.

El Atomium ya se divisa al salir del metro

El recinto fue de una exposición universal







Para volver me he dicho que 5 km. y pico no eran tantos, y que podía hacerlo caminando. Así aprovechaba y veía otros rincones de Bruselas menos habituales. La mayor parte del camino no tenía nada, pero de vez en cuando me encontraba con una iglesia u otro lugar que me hacía sacar la cámara de la bolsa.

Jardines en los alrededores del Atomium






Esta iglesia la tenía vista de lejos


También las iglesias cierran (ésta es una distinta)


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