sábado, 17 de septiembre de 2011

Nueva York, ciudad de rascacielos

Uno de los símbolos más característicos de Nueva York son sus rascacielos, y básicamente es a lo que le he dedicado el día. La cámara ha trabajado mucho, superando las 300 fotos, por lo que seleccionar algunas va a ser difícil, y me voy a tener que dejar cosas apartadas. También creo que estos días que estoy de viaje el blog va a ser mi diario de ruta, y cuando vuelva seguramente haga entradas específicas a lugares que haya dejado a un lado.

Esta mañana me he vuelto a levantar temprano, así que he podido salir pronto de paseo. Y ha valido la pena. He empezado directamente por el Empire State Building. El edificio abre a las 8, y a los alrededores de esa hora no hay prácticamente nadie y se accede muy rápido. A partir de las 10 ya hay más aglomeraciones y colas.

Del edificio no voy a contar mucho, pues creo que es realmente conocido. Allí escaló King Kong, la película que más famoso lo ha hecho. El mirador principal está en la planta 86, aunque hay otro en el piso 102 para el que hay que pagar algo más. Las vistas son espectaculares, pudiendo rodearse completamente el edificio, por lo que no hay ángulo que se pase. Hay una reja de protección, pero con los huecos grandes para poder ver bien y poder sacar la cámara. Además, casi se puede ver en vertical la calle, lo que impresiona bastante.

Una cosa a tener en cuenta es que subimos unos 300 metros y no hay nada que pare el viento. Hoy venía un viento frío del norte, y cuando daba directo hacía falta abrigarse.


El Empire State Building visto desde casi su base


Decoración a la entrada


Vistas al sur


El edificio Chrysler, estaba en una mala posición respecto al sol


Mirando hacia abajo


La alargada sombra del edificio

Al bajar me he dirigido por la Quinta Avenida hacia el norte, y a las pocas manzanas tenía el edificio de la Biblioteca Pública de Nueva York. Es una atracción turística, está llena de gente haciendo fotos (y yo no era una excepción), además de ser una biblioteca, claro. Tenían una exposición mostrando parte de su archivo, con motivo de los 100 años. Aunque parecía un poco heterogénea, varios artículos expuestos eran importantes, como una biblia de Guttemberg, una carta de Cristobal Colón, un borrador de la declaración de la independencia, algunos grabados de Goya... Además, hay varias películas conocidas que han rodado alguna parte allí, como los Cazafantasmas o Spiderman.


La entrada de la biblioteca


Uno de los pasillos


Vistas del exterior desde el primer piso


Sala de lectura. Ninguna foto está hecha en algún lugar que no lo permitiesen

Detrás de la biblioteca está Bryant Park, un oasis de tranquilidad y belleza en medio del bullicio y enormidad de los rascacielos. El parque tiene cantidad de sillas y mesas para que cualquiera se vaya a comer allí lo que lleve.


Mesas de un restaurante de Bryant Park


Un rincón verde en medio de tanto hormigón y acero

Me he acercado un momento a Times Square, que no está muy lejos de estos sitios, pero no me ha aportado nada. Para acabar el día he vuelto a pasar, esta vez de noche, y era otro mundo. Pero lo dejo para el final. Otro lugar conocido ha sido Rockefeller Center, y su mirador, Top of the Rocks. Pero como he pasado en dos momentos, también lo dejo para más adelante.

Así que de regreso a la Quinta Avenida he pasado por la Catedral de Saint Patrick, tiendas como Tiffany's (en cuyo escaparate se paraba Audry Hepburn para desayunar en Desayuno con diamantes) o FAO Schwarz, una juguetería enorme, a la que Tom Hanks iba en Big para tocar un piano con los pies (piano que tienen allí).


Fachada de la Catedral de Saint Patrick. Un andamio me impedía sacarla completa


Interior de la iglesia


The Peninsula Hotel, con otro elemento típico de Nueva York: el vapor saliendo de las alcantarillas. En este caso, saliendo de una chimenea que había puesta sobre una alcantarilla


Tiffany's


Interior de la juguetería FAO Schwarz


El piano de Big está disponible para quien quiera tocarlo

Estoy comprobando que he tenido un día intenso, y tal vez haya quien ya esté cansado de leer. Y aún me queda un rato. Para hacer un poco de tiempo antes de subir al Top of the Rocks, me he acercado a la zona del Flatiron, para poder ver lo que ayer dejé a medias. El edificio sorprende por su forma de cuña. Al salir del metro sabía que estaba en los alrededores, pero no lo veía. Hasta que subo la vista y veo que estaba junto a él (algo parecido me pasó la primera vez que vi el Big Ben). Luego seguí hacia el sur por Broadway para llegar a Union Square, donde había un mercado callejero.


El edificio Flatiron, desde el cruce de la Quinta Avenida con Broadway


Así se ve el Flatiron desde el Empire State Building

Ahora sí, ya voy al Rockefeller Center, un complejo de edificios llenos de tiendas y oficinas, donde cada navidad se monta una pista de hielo y tiene lugar el famoso encendido de luces de un árbol. Una de las tiendas me ha encantado: Lego. Sí, el famoso juego de construcción tiene un local allí, y no me he resistido a entrar. Tienen montadas varias figuras enormes, para las que han debido utilizar miles y miles de piezas. Allí se puede encontrar casi cualquier caja de Lego que haya, además de un surtido de piezas como si fuera un mercado: ponme tanto de esto.


Entrada a la tienda Lego


Reproducción del Rockefeller Center y un dragón, ambos montados con piezas de Lego, como no


Surtidor de volantes

Volviendo al complejo de edificios, he querido subir a última hora de la tarde al mirador para ver la ciudad durante el día, además de coger la puesta de sol. La puesta no ha sido posible, pues se me ha nublado la tarde, pero ya que estaba allí me he esperado a que se hiciese de noche. Y ha valido la pena esperar. El mirador está repartido en 3 balcones, desde la planta 67 a la 70, siendo la 70 la azotea del edificio, no hay más. En los dos balcones más bajos la protección es con cristales, que aunque hay quien los prefiere porque no tiene verjas por medio, para hacer fotos es peor. Aunque entre los paneles quedaba espacio suficiente para el objetivo de la cámara. El ascensor te sube en poco más de 40 segundos, por lo que se nota en los oídos la diferencia de presión. Y si uno se fija en el contador, no hay planta 13.


Edificio del Rockefeller Center donde se encuentra el Top of the Rocks


La enormidad de Central Park


Nueva York iluminado, con el Empire State Building como protagonista


Otra vista de rascacielos


Volviendo al nivel de la calle, el Radio City Music Hall también forma parte del Rockefeller Center

Para acabar, he ido nuevamente a Times Square, y ahí sí que he tenido la sensación de que esta es la ciudad que nunca duerme. Vale que solo eran las 8 y pico, pero al ser de noche tenía la sensación de que era más tarde. Y el bullicio era enorme.


Una vista clásica de Times Square

Hay mucho que me he dejado en el tintero, tanto de fotos como de texto (mañana me acordaré de lo que quería haber contado y me olvidé). Así que aquí está el enlace a las fotos del día, y los textos ya veremos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Nueva York: Cental Park y Chelsea



Llevo ya un tiempo dándole vueltas a como plantear el blog durante este viaje a Nueva York. Por un lado pensaba en ir escribiendo entradas temáticas, pero entonces tendría que hacer varias al día, y mucho se me quedaría fuera. La otra opción es ir día a día, con todo lo que haya visto, y ha sido la opción escogida.

El día ha empezado muy pronto. Mi cuerpo está acostumbrado a despertarse a una hora, y que no lo cambien. Así que cuando eran las 7 y pico españolas me he desvelado. Suerte que poniéndome a leer he podido coger sueño nuevamente. Aun así, poco después de las 5, hora local, ya estaba espabilado. De forma que en cuanto ha amanecido completamente me he ido a dar una vuelta.

El hotel tiene bicicletas para los clientes, que aunque no sean un último modelo, ya van bien. Además, como Manhattan es muy llana no hay ninguna dificultad. Me he encaminado hacia Central Park por la Octava avenida. Aquí sí que he entrado de lleno en el estilo de vida neoyorquino. Aunque toda la avenida tiene un carril bici separado del tráfico, la forma de conducir por aquí es bastante agresiva, y ni peatones ni ciclistas hacen mucho caso a los semáforos (como ciclista he sido excepción y me paraba. Como peatón, no me arriesgo tanto como los locales, pero sí que alguno que otro me salto).

El parque es enorme, para recorrerlo caminando de norte a sur hay que emplear mucho tiempo. La mitad de ese camino sí que la he hecho a pie (empujando la bici, pues teóricamente no está permitido ir sobre ella en los caminos, solo en las pistas para vehículos, que ya las hay recorriendo todo el recinto). He querido seguir la ruta de una guía que tengo, y al mirar otra ahora veo que hay muchos lugares interesantes que me he dejado. Habrá que volver.

El caso es que lo mejor es emplear mucho tiempo y paciencia y perderse por los caminitos. Siempre hay algún rincón que puede sonar de haber visto en alguna película. Pero lo que realmente me sonaba era los grandes edificios que lo rodean.


En la esquina suroeste, en la Octava avenida, se encuentra Columbus Circle


Varios rascacielos que sobresalen tras los árboles del parque


En la esquina sureste, en la Quinta avenida, nos encontramos con el Hotel Plaza, puede que uno de los más famosos de la ciudad






The Dairy


El zoo de Central Park. Es bastante pequeño, y desde el paseo se ve perfectamente una parte. En concreto la piscina de los leones marinos








Bethesda Terrace


Estatua de Alicia en el País de las Maravillas


Esta era la bicicleta que llevaba




Strawberry Fields, un mosaico en homenaje a John Lennon


A muy pocos metros de Strawberry Fields se encuentra el edificio Dakota, en la calle 72. A sus puertas es donde asesinaron a John Lennon, y también ahí se rodó "La semilla del diablo"

Hay muchos más rincones en el parque de los que he hecho fotos, pero tampoco quiero saturar la entrada del día. Además, el día estaba regularcillo, a veces se nublaba, otras salía el sol, y hacía bochorno, así que entre eso y el cansancio por el calor, muchas fotos son flojas y no están colgadas (pero sí accesibles).

Como el tiempo amenazaba lluvia, he vuelto al hotel a dejar la bici, pero siguiendo el Hudson, y he seguido a pie hacia Chelsea, un barrio que se situa justo al norte de Greenwich Village, aunque no sabría decir cuando se cambia de uno a otro. Aquí la nomenclatura de las calles ya es la habitual de Manhattan: calles perpendiculares numeradas. Los edificios ya ganan en altura y hay muchísimo más movimiento de gente. Esto ya se parece más al Nueva York más conocido.

La primera parada ha sido en el Chelsea Market, en la Novena avenida con la calle 15, un lugar precioso. En parte ha sido por obligación, pues se ha puesto a llover y buscaba un lugar protegido. En su interior hay cantidad de puestos, la mayoría de comida. Y llegando a la hora de comer, uno puede estresarse mucho con tanta gente y tanto movimiento. Lo que he hecho ha sido hacer como uno más: entrar en uno de los locales, comprarme algo de comer, y sentarme en uno de los bancos que hay por allí.


Una de las entradas al Chelsea Market


Una parada de cestas



Luego he seguido callejeando hasta llegar al edificio Flatiron, el primer edificio emblemático que he visto de cerca. Me he emocionado cuando he visto a lo lejos el Empire State Building, o muy a lo lejos la Estatua de la Libertad, pero este ha sido encontrarme bajo él. Las fotos no han sido muy buenas, y se me ha puesto a llover. Casi ha sido el final del día callejero. Luego he buscado algún lugar en el que poder resguardarme, y soplaba un viento frío, así que se acabaron las fotos. Y las del Flatiron, en otro momento.


Los depósitos de agua también forman parte del paisaje neoyorquino


Como solucionar el problema del aparcamiento: poniendo un coche encima de otro, literalmente


IAC building, de Frank Gehry


Viendo la vida pasar. Mirador sobre la Décima avenida




Aunque aparentemente tranquila, lo que no se ve en esta foto es que en la calzada hay mucho más movimiento


Fachada del Chelsea Hotel, por donde han pasado Andy Warhol, Dylan Thomas, Leonard Cohen... Ahora mismo está cerrado (tal vez en proceso de restauración)

Todas las fotos del día se pueden ver aquí. Faltaría etiquetarlas y georreferenciarlas, pero eso será en otro momento. Ahora va siendo hora de cenar algo, mirar información para mañana, e irme a dormir. No es tarde, pero estoy cansado.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Llegada a Nueva York


Para que no se diga que no salgo en las fotos. Al fondo, creo que son los rascacielos del distrito financiero de Manhattan

Por fin me han llegado las vacaciones. Este año se han hecho esperar mucho, porque decidí cogerlas en septiembre, y poder salir de turismo sin riesgo a morir achicharrado. La idea era buena, pero me ha fallado. Los días que he estado en Barcelona he sufrido un bochorno casi horrible, y recién llegado a Nueva York, sigue el calor (pero creo que mañana bajan las temperaturas).

Además de las vacaciones, estaba a la espera del día D, de volar hacia Nueva York. Había cancelado un viaje a Japón, y cambiado el destino, cuando pocos días antes del viaje pasa un huracán. Y además, han pasado 3 días del décimo aniversario del atentado contra las torres gemelas. Pero nada de eso me ha traído ningún problema. El vuelo ha sido de los más tranquilos que he hecho nunca, ninguna turbulencia en 8 horas y pico, y la entrada a la aduana rapidísima.

Como he llegado a media tarde, todo lo que he hecho ha sido coger el metro para llegar al hotel, y darme una vuelta por el entorno. En un principio pensaba que estaba fresco, son ahora poco más de las 9 de la noche (pasan de las 3 de la noche en España), y me he despertado sobre las 6.30 de la madrugada. Un palizón que empiezo a ver que me afecta.

Pero de la parte turística es de lo que toca hablar. El hotel está en Greenwich Village, en concreto en el Meatpacking District, muy cerca del río Hudson. Antes que el Nueva York más conocido he visto New Jersey. Este barrio tal vez no sea lo que uno asocia con Manhattan, pues los edificios son generalmente pequeños, y la zona es tranquila. Pero sí que hay elementos que a uno le suena de haberlos visto alguna vez, como las escaleras de incendios o las pequeñas terrazas de las cafeterías (el Village está llenísimo de ellas). Es muy agradable para pasear y tomárselo con calma. Y perfecto para quien quiera tomarse un café.


Una calle de Greenwich Village


Jardines de St. Luke in the Fields. Pequeños pero encantadores


Una de las muchas terrazas y escaleras de incendios


El atardecer reflejado en una escalera

Por esta zona también había un metro elevado, que ahora se está transformando como parque. Cantidad de personas paseaban por allí con la cámara en la mano, y no iba a ser yo una excepción. Lo he visto solo parcialmente, pues quería regresar al hotel, y me estaba oscureciendo. He de volver para hacer más fotos.


High Line park, un parque en la zona de unas antiguas vías elevadas, además pasando bajo edificios


Para acabar la muestra de fotos del día, el río Hudson con Nueva Jersey al fondo

viernes, 2 de septiembre de 2011

Campo Maior: Festas do povo



En Campo Maior, un pueblo cercano a Badajoz, pero ya al otro lado de la frontera, cada varios años engalanan las calles del centro con flores hechas de papel. No tienen un número determinado de años para hacerlo, pero el 2011 ha sido el momento de realizarlo.

En las afueras del pueblo han habilitado aparcamientos, y es lo más conveniente, debido a la gran cantidad de visitantes que llegan (eso sí, es carillo, cobran 5€). He aprovechado un día festivo en Mérida, con la esperanza de encontrarme con poca gente y poder pasear tranquilamente. Así ha sido, no había problemas para pasear, pero sacar fotos sin nadie ya era más difícil.

No sé cuantas flores hay hechas, pero seguro que son varios millones. Es la gente del pueblo la que se dedica a hacerla. Además, las columnas que sujetan todas las estructuras suelen tener decoraciones más trabajadas. El problema es que ha habido lluvias recientemente, y han estropeado una parte de esas decoraciones. Otras cosas las han podido proteger en plásticos. De esta forma se podían ver, pero las fotos no quedaban igual de bien. Aun así, considero que todas las flores colgadas han sobrevivido muy bien.

Lo mejor es llegar allí y callejear, perderse entre tanta decoración. Y a quien le guste, puede pasear a finales de agosto por el barrio de Gràcia de Barcelona, que para las fiestas también decoran las calles de una forma parecida. No son flores, sino que cada calle tiene su propio tema. Pero eso mejor lo dejo para otro momento.















Como son muchas las fotos que he hecho, y la elección ha sido complicada, quien quiera ver todo lo que he fotografiado, puede pinchar aquí.
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