martes, 14 de junio de 2016

Tablas de Daimiel


Sigo pendiente de finalizar con las entradas de semana santa, voy a ver si las acabo antes de tener más material nuevo (hay otras cosas acumuladas también, debería ponerme las pilas de verdad). Con el tiempo que ha pasado, pocos detalles voy a poder dar de los sitios, me voy a centrar en recuperar fotos.

Las Tablas de Daimiel es un parque nacional de la provincia de Ciudad Real. Paisajísticamente no ofrece mucho, no está en un entorno de montañas escarpadas y espectaculares, pero es interesante a nivel biológico. Por un lado, las aves que anidan por allí, y por otro la vegetación, de la que me sorprendieron los tarays, unos árboles que fácilmente se retuercen y tienen formas curiosas.

La entrada al parque tiene una amplia zona de aparcamiento, con el centro de interpretación, tiendas, etc. Y también desde allí salen 3 rutas perfectamente habilitadas y señalizadas para apreciar el parque. Tuvimos tiempo de hacer dos de ellas, pues no son muy largas. El resultado fotográfico es el que acompaño a continuación.

Salida de diferentes rutas



Uno de los caminos habilitados

Tronco de taray










miércoles, 18 de mayo de 2016

Lagunas de Ruidera

Continúo con el intento de poner al día el blog, y para eso me tengo que remontar a los lugares de semana santa que me quedaron pendientes. Hoy es el turno de las lagunas de Ruidera.

Al visitar este lugar me llevé una gran decepción. No me había informado nada, las conocía de oídas, y creía que valía la pena visitarlas. Comenzamos por el punto más alto, la primera laguna, que hace ya tiempo que se secó. Lo que queda de ella es un arenal con vegetación, igual que una playa, pero sin que viésemos el agua por allí.

Para bajar a las siguientes lagunas confiábamos hacerlo por un camino, una pista, pero no me quedaba claro el estado del camino, ni si estaba reservado por ser un espacio natural, de forma que retrocedimos hasta la carretera, dimos un rodeo, y llegamos a las lagunas.

La decepción vino por la sobreexplotación, por la gran cantidad de construcciones que hay en las orillas, y el volumen de tráfico y de gente. No es un lugar de tranquilidad. Habría ayudado que las lagunas tuviesen más agua, y entonces en las barreras que separan una de otra habría cascadas, pero nos encontramos menos de las que esperábamos. Era un cúmulo de circunstancias que casi me pone de mala leche, pero por suerte, con la cámara a cuestas pude captar los mejores rincones, eliminando de las imágenes los excesos de gente. No tomé nota de los nombres de los lugares, y con el tiempo que hace que estuve, los estoy olvidando, por lo que esta entrada va a ser solo una pequeña colección de fotos.

Aspecto de la primera laguna, completamente seca, y único lugar tranquilo

Otra vista de la laguna, con apariencia de duna de playa







Ya en Ruidera nos encontramos con la cascada más grande de la zona

miércoles, 11 de mayo de 2016

La Seu d'Urgell

Después de hacer una ruta con origen y llegada en la Seu d'Urgell, era interesante parar y dar una vuelta, además de comer, que era la hora en la que llegué. Había dado una vuelta por allí un domingo por la tarde, y casi me parecía un pueblo fantasma, no había movimiento por ninguna parte. El segundo intento fue en lunes, también estaba todo muy tranquilo (primera hora de la tarde), pero al menos la catedral estaba abierta para poder visitarla.

Para mí, el pueblo era pequeño y no ofrecía mucho que ver. Pero eso no quita que en el carrer Major nos encontrásemos unos bonitos soportales y con escaparates curiosos, y alguna que otra fachada interesante.

Soportales del carrer Major




Los Pirineos a la vuelta de la esquina



Lo más destacable es su catedral. Llamándose el pueblo como se llama, tiene su importancia en el ámbito religioso. Pude visitar la catedral en sí y el claustro, en el que destacan los capiteles. El museo estaba cerrado por obras. El edificio es bastante sobrio, algo habitual de su estilo arquitectónico, románico, pero no por eso desmerece una visita, aunque sea rápida.

Fachada de la catedral

Capiteles en la entrada






miércoles, 4 de mayo de 2016

De la Seu d'Urgell al pueblo abandonado de Llirt

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Cuando planifiqué un par de días en los Pirineos, no tuve en cuenta que a cotas altas, la nieve tarda más en desaparecer. Había previsto subir al Comabona, un pico de la sierra del Cadí, pero por allí se veía toda la sierra bajo la nieve, y el día anterior había tenido muy mal tiempo, así que por seguridad, mejor descartaba esa ruta. Y pensando qué hacer, se lo planteé a la mujer del hotel donde me quedé en Estamariu, y me comentó que cerca, entre el pueblo y la Seu, había un poblado abandonado, Llirt. Normalmente, los abandonos son muy atractivos para fotografiar, así que busqué un poco más de información, y encontré una ruta circular, saliendo desde la Seu d'Urgell.

Supuestamente, la ruta está bien preparada, en la entrada del pueblo hay un panel explicativo. Pero a medida que iba caminando, me encontraba muchos rincones sin las indicaciones adecuadas. Suerte que llevaba la ruta cargada en el móvil. Perderme iba a ser difícil, en todo momento se ve el fondo del valle de la comarca, la carretera nacional y varios pueblos, por lo que hay referencia constantemente.


La subida se va haciendo por un camino estrecho, entre árboles. En algún momento es un poco más fuerte, pero no es demasiado larga. A los 4 km tenemos ya Llirt.


Comienza la subida

Muestra del camino

Alejándome de la Seu

Frente a mí, la sierra del Cadí, donde había pensado subir en un principio

Llirt

El pueblo abandonado era muy pequeño, en realidad debían ser 4 o 5 casas. El estado de abandono no se da solo en las edificaciones, también en los espacios entre casas, ocupados por zarzales. Se puede intuir un caminito que lleva entre puertas, pero recomendable meterse ahí con pantalón largo. La entrada a las casas queda descartada por el estado de ruinas, con los techos caídos y bloqueando puertas, además de por seguridad.










Al dejar Llirt, el camino de vuelta se hace por pista. Primero de tierra y luego asfaltada. Pero a punto de llegar abajo, a la nacional, sale un caminito estrecho que, tras 100 metros, nos deja en un cruce de la carretera. Siguiendo la pista también, pero para el final de la ruta, sería más complicado.

Dejamos atrás Llirt

Cruzando la carretera nos encontramos con un camino que sigue el curso del río Segre, y claramente, nos dejará de vuelta en la Seu.

El camino junto al Segre


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