jueves, 16 de agosto de 2012

Alburquerque


Han pasado ya bastantes días desde que visité Alburquerque. El día que subí al Barco del Tajo, a la vuelta paré en este pueblo para no llegar tan pronto a casa. No es la primera vez que lo visitaba, de forma que ya sabía a lo que iba.

Alburquerque se encarama en lo alto de una montaña, coronado por un castillo. Su casco antiguo tiene encanto, calles estrechas y algunas empinadas, y todas ellas decoradas con macetas en las ventanas y fachadas. En esta ocasión me encontré el pueblo tranquilo, las calles casi vacías, y pude contemplarlas como realmente son.

Es posible también subir a la muralla, siempre y cuando no se sufra de vértigo. Las escaleras que recuerdo carecen de barandilla, al igual que toda la muralla, aunque eso sí, tiene anchura suficiente para pasear tranquilamente, y tener unas vistas a otra altura.

Podía buscar datos históricos sobre el castillo o los lugares interesantes que allí hay, pero mejor lo dejo para quien quiera ir allí y lo vaya averiguando por su cuenta (no nos engañemos, esto es un símbolo de pereza, pero no quiero dejar pasar más tiempo antes de poner fotos). Yo me centro en una pequeña muestra gráfica.

Vistas del castillo, acercándose a él

 
Otra vista del castillo, esta vez desde la muralla

Muralla

Una puerta de entrada al interior de la muralla (vista desde dentro)

La misma puerta, vista desde fuera

 
Vistas del pueblo





Pero Alburquerque también tiene algunas citas culturales importantes en la zona. Una es el festival de música Contempopránea, del que no puedo decir mucho, al ser músicas de las que no soy aficionado. Otra cita es un festival medieval que se realiza en agosto, en el que todo el pueblo se embarca, engalanando las calles y disfrazándose, introduciendo al visitante al estilo de vida de una época pasada (utilizando también la imaginación). He asistido al festival en dos ocasiones: en el 2006 estuve durante el día, y en el 2008 por la noche, por lo que puedo mostrar fotos de ambos momentos.
En el interior del castillo





viernes, 10 de agosto de 2012

Barco del Tajo


Necesito ponerme las pilas en serio con el blog, está cayendo en un periodo de inactividad alarmante. En ocasiones es por no tener material, pero en esta ocasión es más bien porque me cuesta ponerme. A ver si me animo y en los próximos días escribo algunas entradas que tengo pendientes.

En esta ocasión me voy al río Tajo, al tramo fronterizo con Portugal, donde una orilla es de cada país, dentro del parque del Tajo Internacional. Allí funciona desde hace más o menos poco tiempo un barco turístico que hace un recorrido por las aguas, el cual se llama Balcón del Tajo. La información sobre rutas y horarios se encuentra en su página oficial.

Aproveché que estaba con mis padres para ir a conocerlo. Fui a finales de julio, y entonces la única ruta disponible era entre Cedillo y Herrera de Alcántara. El inicio de la ruta era en un embarcadero cercano a la presa de Cedillo, y una vez dentro comenzaban explicándonos algunas cosas sobre el río y la fauna del entorno, tanto acuática como aérea. Y después dan la posibilidad de pasear y subir al balcón que tiene para observar mejor el entorno. 

El paisaje no varía mucho en los diez kilómetros que recorre (ida, y otros tantos de vuelta), pero se pueden buscar buitres o cigüeñas, porque los peces que corren por allí solo nos los indican por sónar, difícil poder verlos. Además, durante la ruta suelen grabar un vídeo para recordar la experiencia. Puede ser interesante hacerla con gente, pero solo la verdad que no me habría pasado gran cosa. 

Desde la página web también ofrecen reservas a algunos restaurantes, que puede ser bueno si se desembarca a la hora de comer, pero la experiencia que he tenido en Cedillo no ha sido muy positiva. Claro que tampoco sé si en el pueblo había algún otro sitio donde poder comer.

El barco Balcón del Tajo

Paisaje, y la gente asomada a la barandilla

Grabando imágenes con una iPad

El rastro que va dejando el barco

La cercana presa de Cedillo, donde se encuentran los ríos Tajo y Sever, y haciendo frontera con Portugal

domingo, 8 de julio de 2012

Castelo de Almourol


Estoy perdiendo la capacidad de escribir en el blog tan pronto como visito lugares. He tardado varias semanas en completar las entradas correspondientes a una escapada por Portugal, siguiendo el curso del río Tajo. Esta fue la última etapa, el castillo de Almourol.

El castillo se encuentra en lo alto de un islote del río, aunque más bien es islote si las aguas están un poco altas. Hay una barca que constantemente lleva desde el aparcamiento al castillo, en un viaje corto (no sé si llega a dos minutos), que por 2€ se tiene el transporte y la entrada al castillo. El enclave es precioso, vale la pena verlo desde diferentes ángulos. Una vez dentro es como otros castillos, está vacío, pero tiene escaleras para subir a lo alto de la torre y contemplar las panorámicas.

Mi idea, además de visitarlo, era esperarme hasta última hora y ver si podía fotografiar la puesta de sol sobre el edificio, pero por mucho que busqué no me fue posible. Justo enfrente, al otro lado del río, hay otro mirador, pero para llegar de un sitio a otro hay que recorrer unos 20 km, y cruzar el río por un estrecho puente únicamente para transportes ligeros, y que solo tiene un carril, regulado por un semáforo. Fue interesante encontrar el otro mirador, pero no tenía el ángulo adecuado para el atardecer. 

Acercándome al castillo en la barca



Desde lo alto del castillo



Buscando puntos de vista más alejados

Vistas desde la orilla opuesta

domingo, 1 de julio de 2012

Constância

En Portugal, en la confluencia de los ríos Tajo y Zêzere, se encuentra el pueblecito de Constância, donde vivió, y tiene varios lugares dedicados, Luis de Camões. El pueblo la verdad es que es pequeñito, y sirve para una visita de paso entre Abrantes y el castillo de Almourol. O también para darse un baño o practicar algún deporte acuático, pues la orilla del río estaba llena de gente con ese propósito.

No conseguí orientarme con claridad para saber qué río era cada uno de los que vi, me centré más en callejear y admirar el lugar. Por ese motivo no puedo explicar más, y dejo las fotos que hablen por mí.

Estatua de Luis de Camões



Este reloj tiene la peculiaridad de tener una única aguja

domingo, 24 de junio de 2012

Abrantes


Mi actividad bloguera parece haber caído en picado. Salgo poco a hacer fotos, pero lo peor es que no las subo cuando corresponde. Hace ya más de una semana que hice una pequeña escapada por Portugal, y hasta ahora no me he puesto. Encima estamos ya en pleno verano, y el calor me desanima bastante de hacer nada. Pero habrá que evitarlo como sea.

Volviendo al tema viajero, la última visita fue a unos rincones a orillas del río Tajo, más o menos en el centro de Portugal. El primer pueblo en que paré fue Abrantes, un pueblo situado en una colina con un castillo controlando el entorno. Por su situación elevada y a orillas de un río debería estar mejor, pero la industria de los alrededores afea muchísimo las vistas: una enorme fábrica, una central térmica cercana... 

Fuera del castillo hay algunas calles peatonales por las que siempre es agradable pasear, desembocando en varias placitas de las que no he conseguido llevarme un grato recuerdo. Tal vez porque al ser fiestas estaba preparado para otros eventos. Aun así, tampoco me ayudó el hecho de que estaba un poco lejos de casa para un solo día, y el bochorno era superior al que me habría gustado (hoy parece que no tengo el día más alegre). Aun así, siempre hay fotos para recordar la excursión.

Patio del castillo

Otras vistas del patio, con el Tajo al fondo

Los jardines del castillo, fuera de la muralla, vale la pena parar en ellos




La puerta de una casa, ya caminando por el centro del pueblo




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