viernes, 21 de septiembre de 2012

Sicilia: Etna, Adrano y Taormina

El día de hoy lo tenía claro, sabía que iba a subir al Etna, y aún ha ido más rápido de lo que pensaba, por lo que he visitado algunos lugares más.

Etna

El Etna es un volcán activo en el este de Sicilia, superando los 3400 metros de altura. Precisamente, como está activo no se puede uno acercar hasta el cráter principal, en cualquier momento podría haber una erupción. He visto fotos de este mismo año en actividad, pero a día de hoy no tiene nada, está muy tranquilo.

Para subir hay dos puntos importantes, uno en el norte y otro en el sur. Por lo que he leído me he decantado por el sur, parecía tener algo más de interés. Así que tras conducir un rato por carreteras de curvas he llegado al Refugio Sapienza, a 1910 metros. En realidad no es un refugio típico de montaña, lo que hay allí es un complejo de tiendas y restaurantes, y un teleférico que te ayuda a subir una parte de la montaña, hasta la cota 2500. Es caro, son más de 28€ lo que cuesta, pero la subida en ese tramo es muy pendiente. He visto quien la estaba haciendo. Al llegar a la parte alta la excursión puede seguir en unos autobuses especiales, por 24€ más (sale caro subir, desde luego). Pero ese trozo me he animado a caminarlo, siguiendo la pista por la que suben los autobuses, que es la pendiente más suave. Aun así, hay que tener en cuenta que son 4x4.

El camino no ofrece una gran variedad paisajística, por todas partes hay arena volcánica, procedente de erupciones recientes, en las que básicamente corría lava. La parte de tráfico está más pisada y es dura, luego hay algunos caminos que atajan, pero con las piedras sueltas (mi geología ha caído en el olvido, y no sé como llamar al material tipo piedra pómez de alrededor de 1 cm). Ese camino va bien para bajar.

Creo que tras hora y media (llevaba el reloj guardado) he llegado a la torre del Filosofo, que es el punto más alto que se puede visitar, a 2920 metros. Ahí hay carteles prohibiendo el paso. Pero justo delante tenía la cima del Etna, y al lado un cráter que se formó, si no me he equivocado al ver la información, en el 2002, humeando ligeramente. En la cima corría muchísimo viento del norte, por lo que era incómodo estar mucho rato.

La subida del teleférico. Abajo se ve la zona del refugio y las nubes que quedaron atrás

Lava de la última erupción

El paisaje no tiene gran variedad. Y al fondo se aprecia ya la cima del Etna

Restos de nieve

Hasta aquí se podía llegar

La cumbre del Etna

La mayoría de gente llegaba en autobús

Claramente se aprecia el camino de subida de los autobuses

Un cráter nuevo. Se podía rodear, pero el viento te impedía estar más del tiempo justo para hacer la foto

Adrano

En la guía que tengo describen una ruta que rodea el Etna bastante abajo. Me he animado a seguirla un poco, a ver qué tal. Al final he hecho menos paradas de las que pensaba, pero la que mejor me iba era en este pueblo, Adrano. Aquí no me he encontrado con aldeas, pueblecitos pequeños, sino que tienen mucha extensión. Este no es una excepción, pero he dado una vuelta callejeando por los lugares más céntricos, sorprendiéndome de las iglesias y un castillo normando que allí hay.


Las esquelas colgadas en un panel público




Rodeando el Etna en sentido horario desde el sudoeste, una vista que me he encontrado desde la carretera

Taormina

Taormina se podría decir que es un pueblo costero, pero en este punto se eleva unos 200 metros sobre el nivel del mar. Está todo en montaña, teniendo unas vistas espectaculares, tanto viéndolo desde abajo como observando desde el pueblo. Por fin me he encontrado un pueblo tranquilo, sin tráfico. He recorrido dos calles, una parece ser la principal, llena de tiendas y restaurantes, y la otra subía hacia el teatro griego, pero ya habían cerrado cuando he llegado.

Por Taormina no se puede pasear de cualquier manera, la gente se arregla y se sienta en las terrazas de cara a la calle, para ver y ser vistos. Es lo que se suele decir. Y yo venía de una mañana de senderismo, me he sentido un poco fuera de lugar.

Una de las calles de subida, con sus mesas en los escalones


Vistas desde un mirador

Fuente en la plaza del Duomo

El pueblo sube y sube

jueves, 20 de septiembre de 2012

Sicilia: Villa Imperial de Casale, y un día algo accidentado

Hoy va a ser una entrada algo breve, pues por incidencias varias poco he podido ver. Así que vamos por orden cronológico, y empiezo por el principio.

Villa Imperial de Casale

En medio del campo se encuentra una antigua villa romana, una mansión enorme llena de mosaicos de diferentes tipos. Los hay de formas geométricas, que tal vez sean los que menos aportan (vuelvo a insistir en Mérida, pero en el Museu Nacional de Arte Romano hay unos mosaicos muy interesantes), y otros de representaciones, que son los que más impresionan.

Yo no he acertado mucho en la hora, ha sido el momento en que varios autobuses de turistas han llegado, y la visita ha sido un poco agobiante. Prácticamente todo se ve desde unas pasarelas elevadas que no te impiden las vistas, salvo que la distancia es un poco grande. Puede que estén a metro y medio de altas. Los ángulos de visión y la iluminación no ayudaban mucho a la toma de fotos, pero he ido tomando varias. Escogiendo algunas de las mejores imágenes, esto es lo que he visto.

Vista exterior de una de las estancias

Maqueta de la villa









Y la siguiente parada ha sido en Ragusa-Ibli. Cuando ya estaba allí, buscando donde aparcar, me ha impresionado como se encaramaban las casas a las pendientes de las montañas. Podía ser interesante dar una vuelta por allí. Pero al ir a aparcar quería dejar el coche lo más cerca de la acera, ya que las calles en Sicilia no son muy anchas (y hablo de las vías principales de doble sentido, donde los dos coches caben justitos si hay otros aparcados). Como era el primer sitio he entrado directamente, y me he acercado demasiado a un bordillo de piedra afilado. El resultado es que me he cargado la rueda. Lo lógico es pensar que se saca la de repuesto y se cambia. No era tan fácil, no había rueda de repuesto, así que he tenido que llamar a la asistencia en carretera que ofrece la empresa de alquiler. Primero he llamado, y no me había enterado de lo que me decían, cortándose la llamada. Por lo visto es que pasaban los datos y ya me llamarían. Mientras tanto, me he acercado de nuevo a la trattoria donde había comido (al menos me enfrentaba a los problemas con el estómago lleno), para ver si me podían ayudar, hablando con asistencia en italiano. En esas, que intento explicarle al camarero lo que me pasaba, pero no sabía inglés. Lo que sí sabía era castellano. Al final me han llamado, y como iba pudiendo (hablar en inglés por el teléfono no me gusta, y menos cuando hace casi un año que no lo hablo) he dado los datos. Parecía que eran más importantes los datos del alquiler que donde estaba (menos mal que era en una ciudad, y no en medio de la carretera). Al final me he aclarado, y me han mandado una grúa. Pero no iba a cambiar la rueda, sino el coche. Total, que hemos ido a Ragusa, que menos mal que era cerca, pero ya había tenido que esperar entre una cosa y otra casi una hora. El coche que tenían allí era un Fiat Dobló, un tipo furgoneta enorme, demasiado para moverme por la isla (el primer día, al no tener disponible el tipo de coche que estaba solicitado me ofrecían un C-Max, que para qué tanto vehículo para uno solo). Otra opción era un Panda, bastante más manejable, pero tenía que ir a buscarlo. Así que papeleo para cambiar el coche, desplazarme hasta Comiso, a unos 20 km, y otra vez papeleo para volver a cambiar de coche. Al final eran las 6 pasadas, y el sol por aquí se pone a las 7, y el desplazamiento hasta el hotel era casi de dos horas. Así que no he visto ni Ragusa-Ibli, ni me he podido acercar a Noto o Siracusa. Pero bueno, ya estaba sacrificando lugares, y qué gracia tiene un viaje sin incidentes. Lo que no voy a dejar atrás es el Etna, que es la excursión prevista para mañana.

Al menos mientras esperaba hice una foto de Ragusa-Ibli:

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Sicilia: Selinunte y Valle dei Templi

Hoy ha sido un día dedicado exclusivamente, se podría decir, a ruinas griegas de la isla.

Selinunte

He comenzado por las ruinas de Selinunte. La verdad es que ayer pasé cerca, pero a unas horas en las que ya estaba bien cerrado. Así que hoy he ido unos 90 km hacia el oeste para verlas. La pega ha sido la distancia, nada más.

El recinto se compone de dos partes: una cerca de la entrada, donde se encuentran 3 templos, los E, F y G (no se inspiraron mucho para bautizarlos). El más interesante es el E, el primero que nos encontramos, pues se encuentra en muy buen estado, e incluso se puede entrar y ver la enormidad de sus columnas. El siguiente, el F, tiene algunas columnas en pie, y muchos trozos caídos. Pero no hay ninguna valla ni nada que impida moverse libremente por donde uno quiera. Y del G hay más trozos en el suelo que en pie.

Llegando a uno de los templos

Una vista más cercana. Aparece gente, para hacerse una idea del tamaño del edificio

Interior del templo

Columnas que quedan en pie del segundo de los templos

Las lagartijas parecen ser habitantes de la zona

La segunda zona está algo apartada, y hay varias opciones para llegar. Hay transporte por parte de la organización, que hay que pagarlo. También se puede ir en el propio coche hasta el aparcamiento de la zona, o como no, dando un paseo bajo el calor siciliano (que no hay manera de que se vaya). Opté por la última opción, y así pude ver algo más de la zona y el entorno.

Aquí se encuentran restos de una ciudad, y la verdad que hay mucho en pie, muchísimos muros, pero no sorprenden tanto como las grandes columnas de un templo. Y si le sumamos que por unas molestias que tenía quería acabar rápido, esto lo he visto algo rápido. Después me quedaba volver a por el coche.

Muralla de la acrópolis

Vistas cercanas

El primer templo, visto desde la distancia

Restos de una calle

Una calle, y lo que queda de un templo

La siguiente parada ha sido en un lugar un poco apartado, Cave di Cusa, una cantera de donde sacaban la piedra para estos templos. Pensaba que la entrada era libre, pero no. Eso sí, la que vale es la entrada de Selinunte, que ya la tenía. Se encuentra a unos 16 km de Selinunte, cerca de Campobello di Mazara.

No sé hasta dónde llegaba la cantera. Al lado izquierdo se apreciaba el corte en la roca, pero era el peor orientado para hacer fotos. A lo largo del recorrido quedan algunas columnas a medio extraer.

La roca de la izquierda se ve que es el mismo material que las columnas de los templos

Columnas que se quedaron por llevar

Algunas columnas ni siquiera se extrajeron de su lugar de origen

Valle dei Templi

Las ruinas del Valle dei Templi son la estrella en lo que a ruinas corresponde. El nombre no tengo muy claro de donde procede, pues Valle es igual en italiano que en castellano, y todos los templos se encuentran en alto. Pero pasando a comentar algo del lugar, estas se encuentran al lado de Agrigento, y de mi lugar de hospedaje (en San Leone, a 3 km de las ruinas, y a unos 4 o 5 de Agrigento).

El recinto se divide en dos áreas, separadas por la carretera. La zona oeste es más pequeña, y se diría que menos espectacular, pero destacan el Tempio dei Dioscuri y los restos del Tempio di Giove.

Lo que queda en pie del Tempio dei Dioscuri, con Agrigento al fondo

Otra vista del templo, donde se aprecia por donde iba el edificio

Una figura gigante, que debía formar parte de la decoración de un templo

La zona este es la más espectacular, pues contiene 3 templos en buen estado. Eso sí, hay que hacerse a la idea de que hay que andar bastante, calculo que entre el primero y el tercero puede haber un kilómetro. Esta parte cierra mucho más tarde, me han dicho que a las 11 (al menos a día de hoy, pasada la mitad de septiembre), por lo que se puede esperar a ver el sol ponerse y los templos iluminados. He estado a punto de quedarme, pero el cansancio y las ganas de darme una ducha han podido conmigo. Y suerte que luego han sido unos 10 minutos de coche nada más (pero desde un extremo del recinto hasta el coche había que andar un buen rato).

El primero de los templos que se encuentran, el Tempio di Ercole

El Tempio della Concordia, el que está en mejor estado, prácticamente completo

Un detalle de la segunda fila de columnas

A la distancia se ve el Tempio di Giunone, el tercero de los templos

Entre los dos últimos templos se encuentran estas excavaciones, los Arcosoli Bizantini

La última escalera antes de llegar al templo

Una vista completa del edificio

Vistas de la zona

Un contraluz para aprovechar que el sol estaba ya bajando

La visita al valle se puede completar viendo el museo arqueológico, para el que hay que andar algo más. La colección de objetos es enorme, entre los que se pueden encontrar varias vasijas decoradas preciosas (pero todo eso en vitrinas, por lo que fotografiarlas era casi imposible). Destaca una figura de un gigante puesta en vertical, con lo que se puede apreciar su enormidad, y algunas cosillas más. Lo que le pasa, en mi opinión, es que una vez visto un museo con piezas pequeñas parece que los has visto todos.

En el exterior del museo

Patio de entrada al museo

Sin una referencia cuesta hacerse a la idea del tamaño de la figura
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