miércoles, 20 de abril de 2016

Valle del Jerte: garganta de la Nogaleda y cerezo en flor

Mientras espero a recuperar entradas pendientes, le dedico un rato a un tema actual. En estas fechas los cerezos del valle del Jerte están florecidos, y me apetecía verlos. He estado en varias ocasiones, por lo que no son ninguna novedad, y por eso quería conocer algún sitio más que visitar.

Buscando lugares, me encontré con la garganta de la Nogaleda, un salto de agua en Navaconcejo. Desde la carretera nacional, cuando se está saliendo del pueblo (en sentido ascendente del valle) se puede apreciar el lugar a mano izquierda. Poniendo atención, hay carteles que indican del camino y donde hay una zona de aparcamiento, junto al río.

Y es desde el pueblo desde donde sale la ruta a pie. Según las señales son 4 km, pero con subidas un poco fuertes. Perderse es casi imposible, el camino está marcado con pintura verde y blanca (sendero local), y no hay muchas opciones. En la subida vamos dejando el curso de agua a nuestra izquierda, y cada pocos metros hay un rincón en el que pararse y ver los saltos de agua y hacer fotos. No es un solo salto, son muchos los que hay, uno tras otro, en no sé cuanto desnivel. Y constantemente hay caminos que llegan hasta el borde del agua, a ratos salpica tanto que parece que tomemos una ducha. Como iba preparado para el agua, llevaba el trípode conmigo y tomé unas cuantas fotos, tardando casi 3 horas en hacer toda la ruta, cuando por distancia se haría mucho más rápido. Repito, la subida es fuerte, escalonada, y por lo tanto lenta.

Un puente cruzando sobre la garganta indica casi el final de la subida. Al cruzarlo quedan unos pocos metros más, y luego el descenso se realiza por pistas, caminos amplios y casi todos hormigonados, entre campos de cerezos. De forma que en una sola ruta pasamos del agua y naturaleza a los típicos cerezos en flor, una jornada completa.

Garganta de la Nogaleda, pocos metros antes de encontrarse con el río Jerte

Un punto del camino, con exposición de 2 segundos

Algunos cerezos en flor a la vista



El camino de subida

Otro salto de agua, a 5 segundos

El entorno verde


Una vista del valle del Jerte, con Navaconcejo abajo


Último salto que se ve en la ruta

Otra vista de los cerezos y el valle

Cerezo en flor


Un cerezo ya sin flor, con las hojas saliendo

De camino de bajada, vista de la garganta al fondo tras los cerezos

En otro rincón del valle, creo que son las montañas de Gredos aún nevadas

Un campo de cerezos

jueves, 31 de marzo de 2016

Castillo de Calatrava la Nueva

El último día de viaje de semana santa, dejamos atrás las carreteras con rectas interminables para pasar a una zona de montaña. El destino era el castillo de Calatrava la Nueva, las ruinas de una amplia fortaleza de piedra. Quedan en pie bastantes muros, y sobre todo la iglesia, todo eso muestra el gran tamaño del recinto.

Mucho antes de llegar se puede ver el castillo en lo alto de una montaña. Al dejar la carretera viene una subida de 3 km por un camino de piedra, que se puede recorrer en coche, pero a una velocidad muy lenta, es imposible correr. Las señales indican una velocidad máxima de 20 km/h, pero es imposible correr tanto. Al cabo de unos 10 o 15 minutos alcanzamos la zona de aparcamiento.

La entrada son 4€, y el domingo que lo visitamos no cerraba al mediodía, por lo que íbamos tranquilos de tiempo. El día estaba muy claro, y las vistas del entorno se pueden describir como impresionantes. Como no tengo facilidad de palabra, lo mejor es que las fotos muestren lo que vi por allí.

Vistas del castillo desde el aparcamiento

Ruinas de otro castillo, en otra montaña cercana

Vistas, y puede que el pueblo de Calzada de Calatrava a lo lejos

Un túnel de acceso



Iglesia dentro de las murallas





Panorámica con el móvil de las vistas

lunes, 28 de marzo de 2016

San Carlos del Valle

No estoy siguiendo un orden especial para las entradas de la Mancha. Hemos pasado cuatro días por la zona de Ciudad Real (y un poco de Albacete), y voy comenzando por los lugares más atractivos, o que menos tenga que preparar. Y ahora es el turno de San Carlos del Valle.

San Carlos del Valle es un pueblo cercano a la Solana, pero apartado de carreteras provinciales. Y puede que pase desapercibido, pero en una ocasión, visitando Villanueva de los Infantes, nos hicieron una pequeña encuesta y nos recomendaron el lugar. Lo fuimos dejando hasta el último momento, pero valió mucho la pena la espera.

El pueblo es pequeño, y solo tiene un punto de interés: la plaza Mayor, una amplia plaza rectangular, empedrada, y con una bonita balconada. Y allí también se encuentra una iglesia, realmente espectacular por fuera (su interior no aporta tanto). Poca cosa, pequeño, pero encantador.

Nuestra visita coincidió con la salida de una procesión, el domingo de resurrección, que pudimos ver un poco. La población es pequeña, y no había mucha gente. Ahora bien, como dejamos el coche en la carretera (que es su calle principal) no vimos los carteles de procesión, y se quedó en medio del meollo. Si alguien del pueblo leyese esta entrada, que sepa que fue involuntario.

Arco de entrada a la plaza Mayor




Detalle de la plaza, y la banda preparada para acompañar a la procesión



Entrada a la iglesia del Cristo




sábado, 26 de marzo de 2016

Molinos de viento en la Mancha


Uno de los capítulos más famosos de "Don Quijote de la Mancha" es aquel en el que confunde molinos de viento con gigantes. Y como esta semana santa estoy de viaje por tierras manchegas, por los lugares por donde corría sus aventuras Don Quijote, era imprescindible visitar estos molinos. O al menos algunos de ellos.

Por lo que fui averiguando, molinos hay en varios lugares, repartidos en una franja al norte de la provincia de Ciudad Real con el sur de Toledo, y en Campo de Criptana hay una muestra de ellos. El lugar es perfecto, pues se alzan 10 molinos en lo alto de una colina, justo donde finaliza el pueblo (uno de ellos está en el casco urbano), concentrados en una superficie no muy grande. Cualquier imagen que tenga uno de molinos de viento manchegos, aquí la puede encontrar.

Llegar al pueblo es fácil, las largas carreteras de la zona te dirigen en línea recta, y ya a distancia se divisan los molinos en lo alto, cuando por fin encontramos un poco de relieve en una zona tan llana. Pero al llegar a Campo de Criptana perdí la referencia de los molinos, los edificios impiden verlos, y la señalización es mala, nos costó mucho llegar hasta arriba. A eso hay que sumar varias calles cortadas por procesiones.

Y una vez arriba, era cuestión de pasear, admirar y fotografiar. Hay 3 molinos del siglo XVI, que se identifican por tener un tejado negro, mientras que los de tejado entre gris y azul son actuales, reconstrucciones. Alejándonos un poco también encontramos la estructura de otros molinos, las ruinas de una construcción circular y los restos de la escalera. Hay varios que se pueden visitar, un par albergan exposiciones ajenas al mundo de los molinos, pero relacionadas con el pueblo (Sara Montiel, oriunda de allí, y un museo de artesanía). Me interesaba más ver uno que se conserva como fue, con su maquinaria, que una vez al mes (normalmente primer domingo de mes, pero nos recomendaron consultarlo antes) se pone en funcionamiento y muele la harina. Y otra visita era a una casa cueva, a la estancia donde vivía el molinero. El primero costaba 2€, la casa 1€. Todas las entradas se compran en la oficina de turismo, ubicada en otro molino.

Ruinas de un molino




Mientras estábamos allí llegó una concentración de coches clásicos, casi todos Citroen





Interior del molino del Infante, una parte de la maquinaria

Vistas a través de una de las ventanitas del molino



Acceso a la casa cueva

lunes, 7 de marzo de 2016

Teatro romano de Medellín

Uno tiende a pensar que en este siglo ya se han descubierto todos los restos arqueológicos importantes, al menos a nivel nacional. Pero siempre hay sorpresas, y no muy lejos de casa. En Medellín, a los pies del castillo, hay un teatro romano que se desenterró hace muy poco. La primera vez que visité el lugar, puede que en el 2007, solo se había localizado, hecho alguna excavación. Y ahora, ya iba siendo hora de hacerle una visita.

Después de haber visto el de Mérida, cualquier otro teatro romano parece pequeño. Pero eso no le quita atractivo. Se conservan las gradas, algunas con un añadido para poder utilizarlas, y el escenario. No hay fondo, pero eso permite tener unas vistas espectaculares sentado en tu "butaca".

Vista frontal de las gradas, con el castillo de fondo

Primera vista del teatro, con la iglesia de Santiago al lado (centro de interpretación)



Vista general del teatro y paisaje

Una vista del pueblo de Medellín


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